

Fuimos al encuentro de las ballenas alejándonos más y más de la costa, tras diez minutos de navegación avistamos una madre con su ballenato a escasos doscientos metros.
Lentamente comenzaron a acercarse y a merodear la embarcación, cuando creímos que eso era lo más cerca que iban a estar, la ballena nos sorprendió con un soplido que nos hizo sentir el calor de su exhalación contrastando con el frío aire marino de la Patagonia.
Habían transcurrido tan sólo 25 minutos y más ballenas se sumaban a la fiesta. En determinado momento pudimos contar unos 10 ejemplares que se turnaban para curiosear en torno nuestro, algunas más osadas se atrevían a golpear suavemente la embarcación con sus cabezas para luego deleitarnos con su mirada a ras del agua.
Como broche de este espectáculo observamos a una madre acompañada de un singular ballenato de color blanco, nos informan que esto se da ocasionalmente y que no responde al albinismo dado que su color mudará al clásico gris oscuro que las caracteriza con el pasar del tiempo.
Ver nota completa de la navegación y avistaje de ballenas en Puerto Pirámide y playa El Doradillo en: Turismo en Patagonia - Ballenas en Península Valdés